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el trAsgU d´aRecEs

15/04/2008 GMT 2

Palabras de aquí

damian @ 00:43

Heuskara

Oraidano egon bahiz
Inprimitu bagerik
Hi engoitik ebiliren
Mundu guzietarik.

Heuskara

Euskera! / Si hasta ahora estuviste / sin ser impresa, / desde hoy circularás / por todo el mundo. / ¡Euskera!)

Así, con un alegato por la edición en euskara y su difusión, comienza uno de los poemas más conocidos de Bernat Etxepare, párroco navarro del siglo XVI y autor de Linguae Vasconum Primitiae ("Primicias de la lengua de los vascones"), la primera obra impresa en euskara de la historia y datada en Burdeos en 1545. La composición del padre de las letras vascas es aún hoy, cinco siglos después, un himno de la reivindicación lingüística a pesar de que la situación de la edición en euskara ha cambiado mucho; según datos oficiales de 2003 cada año salen más de mil libros en euskara de las 107 editoriales asentadas en la comunidad, cada libro con una media de 2.000 unidades, en total casi 4.000.000 de ejemplares al año. Podemos decir que la literatura vasca es una pequeña industria que da trabajo a más de 2.000.000 de personas y genera unos ingresos anuales de 27.570.000 euros.

Quién le iba a decir a Bernat Etxepare que en pleno siglo XXI autores como Bernardo Atxaga iban a ver traducidas sus obras del euskara a otros idiomas para el disfrute de ciudadanos de todo el mundo y que sus libros iban a vender más de 15.000 ejemplares en su versión original, como es el caso de “El hijo del acordeonista”, la última novela de Atxaga. Sin embargo según confirma Maite Galastegi, bibliotecaria en Leioa, los éxitos de Atxaga no son más que algo aislado: “hay casos de best-seller en nuestro idioma pero son muy escasos, lo que hay es muy buena literatura en euskara que no es un tocho para leer”. En “El hijo del acordeonista” el escritor guipuzcoano se despide definitivamente de Obaba a través de una historia que habla de un pasado que desaparece y donde el protagonista -David, el hijo del acordeonista- deja como testamento un libro en euskara en el que narra su vida y que su amigo Joseba (nombre original de Atxaga) reescribe posteriormente. Así el autor rinde homenaje a la lengua que utiliza como vehículo de expresión convirtiéndola en un tema más del libro.

Pero los éxitos de Atxaga no son más que algo aislado dentro de la literatura vasca, los datos no son nada favorables; sólo un 3,1 % de las personas lee habitualmente en euskara y el porcentaje de libros adquiridos en esta lengua sólo alcanza el 3,5 % del total. Para las literaturas en lenguas minoritarias sigue teniendo mucho peso la escolarización a través de las lecturas obligatorias y el “lector militante”, aquel que adquiere productos culturales en una lengua como compromiso con su cultura. Según las encuestas del Gobierno vasco los mayores consumidores de lectura en euskara son menores de 24 años, estudiantes y habitantes de ciudades de hasta 50.000 habitantes y de la provincia de Gipuzkoa, en su mayoría hombres universitarios de clase media-alta.

Lur Idoi es una navarra de 21 años que estudió en ikastola y aunque reconoce que no lee mucho en su lengua materna desde que abandonó la escuela si destaca a autores como Atxaga entre sus preferencias, “también Joseba Sarrionaindia o Mariasu Landa”. Ella considera a la literatura en su idioma una literatura en igualdad de condiciones con cualquier otra respecto a calidad, aunque afirma que se decanta más por otras expresiones de su cultura como la música en euskara, “por ejemplo me gustan mucho las actuaciones de bertzolaris”. Para Maite Galastegi hay un perfil claro de lector euskaldun en un entorno castellanizado como el de Leioa: “sobre todo los niños escolarizados en euskara, son los futuros lectores euskaldunes naturales, también adultos y adolescentes que leen lo que les obligan en el instituto o en el Euskaltegi”. Sin embargo para Joseba Ezeiza, profesor de filología vasca en la UPV de Leioa, no está tan claro que la escolarización sea el soporte de la literatura vasca: “las editoriales sobreviven gracias a los libros de texto y por ello pueden invertir en otro tipo de publicaciones, la escuela acostumbra a leer en euskara pero no hace que la literatura sobreviva por si sola”.

En 2003 se publicaron 1.576 libros en euskara, unos datos que para Joseba Ezeiza son esperanzadores considerando que el número de publicaciones en euskara es elevado teniendo en cuenta el tamaño de la comunidad lingüística, sin embargo recuerda las voces que dicen que tal cantidad de libros es excesiva y que en euskara es muy fácil publicar. A pesar de todo atrás quedaron los años anteriores a los años sesenta del siglo pasado, cuando se comenzó a unificar el idioma para crear una lengua culta para la escritura, donde la literatura era en su mayoría de carácter popular, con los temas religiosos y patrióticos como principal eje y donde la calidad literaria de las obras se puede llegar a poner en duda.

Actualmente la literatura en euskara es una literatura abierta al mundo que bebe de las corrientes europeas más actuales, una literatura moderna a la altura de cualquier otra en formas y contenido, “ya está demostrado que el escritor vascófono puede hacer una aportación a la literatura universal desde su lengua” afirma Joseba Ezeiza. Para Lur Idoi el euskara hoy en día todavía falla en las traducciones, “aunque esto me pasa con todas las lenguas, prefiero la versión original en inglés o castellano. Por eso mismo consumo bastante música en euskara porque con la música no valen las traducciones”. Según Maite Galastegi en la biblioteca los libros más solicitados en euskara son los infantiles, las gramáticas y estudios sobre el propio idioma y algo en ficción, “en total un 20% del total de prestamos” sentencia.

Queda claro después de todo que la literatura vasca no tiene problemas en cuanto a calidad y cantidad, el problema está en el número de lectores. “Lo que hay que hacer es convertir el euskera en una lengua viva, impulsar su uso oral más que el escrito, que no sea sólo para la escuela o la administración y que la gente valore su idioma y lo ame”, afirma Maite Galastegi ante la pregunta de que pueden hacer los vascos por su lengua. Ante la misma cuestión Lur Idoi responde que lo más importante es usarla “ya que hay veces que los propios euskaldunes no utilizan su lengua con otros euskaldunes”. Joseba Ezeiza también coincide en la importancia de darle uso al idioma pero va mucho más allá: “dentro de unos años habrá que hacer una reflexión para saber hacía donde queremos ir, ver donde hemos fallado y buscar el consenso para que la normalización siga hacia delante y no se pierda una de las lenguas más antiguas del mundo”.

P.D; Siéntolo pero nun m´apetez tornar esti trabayu de clas, asina qu´en V.O. y ensin sotÍtulos.

Comentarios

Un comentariu »

  1. Qué artículu más prestosu. Prestóme falar contigo ayeri.

    asturchale | 15-04-2008 - 13:21:08 GMT 2 #

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